Venecia: arquitectura eterna

Pocas experiencias superan a la magia de perderse por las calles y canales de esta ciudad sin igual en el mundo, descubriendo el perpetuo mosaico formado por historia, arte y cultura.

TEXTO: LUIS MORAN
FOTOGRAFÍAS: UGO CAMPELLO

Recorrer Venecia es siempre una experiencia para el recuerdo. Perderse por sus estrechas calles, dejarse llevar por la magia de sus edificios que parecen vencer la perenne lucha contra el agua amenazadora en un difícil equilibrio de siglos, es algo vital, algo que te impregna de sensaciones que raramente se repiten en muy pocos otros lugares del mundo.

Y es que Venecia es única. Es mucho más que ese paraíso sin igual para los románticos empedernidos o para los miles de turistas que, diariamente, se conforman con el siempre tentador paseo en góndola. Venecia es, sobre todo, historia, arte y cultura. Un mosaico de corrientes y estilos que reflejan en sus edificios, iglesias, plazas y monumentos , todas las épocas -las mejores y las peores- de esta ciudad que en su día fue el centro económico y artístico del mundo.

Para comprender mejor la arquitectura de Venecia, hay que conocer un poco su historia y su geografía. Esta ciudad se construyó sobre un gran conjunto de pequeñas islas, situadas en el centro de una laguna pantanosa en el mar Adriático y unidas a través de unos 400 puentes. Los primeros estilos de arquitectura utilizaban sólidas bases de roca procedente de Istria, Croacia. También se introducían balsas de alerce y vigas de roble y pino en las partes más profundas.  Estos palafitos daban ligereza a las construcciones. Sin duda, eran técnicas muy acertadas ya que buena parte de estas edificaciones lograron mantenerse por más de 400 años. Poco a poco, este tipo de construcciones se van cambiando a medida que aparecen nuevos estilos y tendencias arquitectónicas.

En nuestros días, Venecia está considerada como una de las ciudades más bellas del mundo bajo el punto de vista estrictamente arquitectónico. Miremos donde miremos, en cualquier rincón de esta ciudad única, veremos bellos ejemplos de edificios renacentistas, barrocos, góticos…

Un breve recorrido nos llevará a la Plaza San Marcos, que Napoleón calificó en su momento como “el salón más bello de Europa”. No estaba equivocado, porque esta plaza cuenta también con la Basílica San Marcos, el más bello ejemplo de arquitectura bizantina que existe en Occidente. Data del siglo XI.  Enfrente de la basílica se encuentra el Campanile de ladrillo. Vale la pena subir para disfrutar de una espléndida vista de la ciudad. El Palacio Ducal, en el que predomina el estilo gótico, es otra de las joyas arquitectónicas de la plaza. Las fachadas más visibles del palacio se asoman a la laguna de Venecia y a la plaza. El palacio fue sede del gobierno y de la corte de justicia y prisión durante la República de Venecia. Su acceso principal es la Porta della Carta, admirable obra cuajada de esculturas.

Otro de los palacios indispensables en Venecia es Ca’ d’Oro, sin duda, uno de los más hermosos de la ciudad. Su característica fachada gótica llama poderosamente la atención entre tantos y tantos maravillosos edificios que se asoman al Gran Canal. Fue  construido por el arquitecto Bartolomeo Bon en el siglo XV, introduciendo algunas notas renacentistas en la decoración y estructura.

Pero si los palacios abundan en esta ciudad, otro tanto puede decirse de sus iglesias.  Con su planta octogonal y su majestuosa cúpula, la iglesia de Santa María della Salute constituye uno de los principales edificios del barroco veneciano. Fue edificada a partir de 1631, en la entrada del Gran Canal, por el arquitecto Baldassare Longhena, quien diseñó, asimismo, la escalera doble del monasterio de San Giorgio Maggiore. La iglesia de San Giorgio Maggiore, que forma parte de ese monasterio benedictino, se enfrenta a la basílica de San Marcos. El templo se concluyó en 1576 y su fachada en 1610. Se considera uno de los edificios religiosos más relevantes de su arquitecto, Andrea Palladio. La Iglesia del Redentor, la de San Giovanni y Paolo, Madonna dell’Orto, San Giovanni, San Rocco… En fin, un gran número de templos que, marcados por diferentes estilos, representan el papel fundamental que jugó la Iglesia Católica en la historia de Venecia a través de los siglos.

Déjese llevar por su instinto. Recorra las estrechas calles, también por la noche, cuando las luces hacen que puentes y edificios se reflejen en los pequeños canales creando ese embrujo eterno que hace de Venecia la ciudad mágica por excelencia.

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