Esplendor en Costa Rica

Situada en un paraíso tropical, donde las montañas terminan en el Océano Pacífico, esta residencia es un sueño hecho realidad.

 

Por: Linda McCrerey

Fotografías: Patrick Cudahy

Cuando Ben F. Morris III terminó la Casa Big Sur, en Escaleras de Dominical, Costa Rica, logró triunfar donde otros muchos constructores habían fracasado. Morris invirtió su capital, talento, experiencia y sueños en una residencia monumental, que derrocha belleza y ofrece vistas difíciles de expresar solamente con palabras. En cierto modo, hay que vivirla.

   Pero la base verdadera del éxito es que Morris tiene el entusiasmo y la energía para volver a repetir todo una vez más.

   Casa Big Sur representa la culminación de los esfuerzos profesionales de Morris como arquitecto paisajista, contratista y constructor. Nacido en San Diego, California, siempre disfrutó a fondo el estilo de vida al aire libre de California, dedicándose al surfing y a la pesca. En el año 2000 obtuvo su título en Arquitectura del Paisaje por la Universidad Politécnica del Estado de California. Después de trabajar para varias empresas  dedicadas al paisajismo y al diseño de edificios, quiso hacer un cambio en su vida y, en el año 2003, se trasladó a vivir a Costa Rica, donde, junto a su socio Matt Hayden, invirtió en Playa Junquillal, Guanacaste, donde construyeron Tierra Pacífica. Este desarrollo urbanístico dispone de amenidades que incluyen un club house, piscinas, pistas de tenis y área de recreo. Con los socios Doug Stern y Will Rapp construyó Club Árbol, un “bed and breakfast” y otras casas que embellecieron la comunidad.

   “Decidimos explorar Costa Rica. Por eso nos dirigimos más al sur y la selva se hizo más verde y más tropical”, dice Morris. “Cuando llegamos a la zona del Pacífico Sur nos dimos cuenta de que era un verdadero paraíso”. En consecuencia, Morris, Hayden y Geoff Nolan invirtieron en propiedades en Uvita, donde construyeron Tierra Verde (www.tierraverdeuvita.com) y adquirieron tres parcelas en Big Sur, Escaleras de Dominical, donde acaban de terminar su obra maestra: la Casa Big Sur (www.casabigsur.com).

   No hay duda de que la magia de Costa Rica cautivó a Morris. Aprendió a aceptar al país en sus propios términos, sin las expectativas con las que llegan muchos extranjeros. Como hombre apasionado por las plantas y flores, se sintió muy feliz al des-cubrir que los viveros locales vendían especies tanto nativas como exóticas.

   Morris se dejó llevar por el estilo de vida de Costa Rica. Mejoró su español, contrató trabajadores y aprendió los métodos locales para hacer negocios, se adaptó a un estilo más relajado y logró muchas amistades. Se enamoró de una tica, Sidia, con la que se casó y adoptaron una hija, convirtiéndose así en parte de la escena local. Durante los últimos años, ha logrado una excelente relación tanto con los ticos como con los compatriotas que viven en Costa Rica.

   En gran medida, el éxito obtenido por Morris como constructor se debe al modo cómo se ha integrado en Costa Rica y a su intención de quedarse en ese país durante mucho tiempo.

   Las experiencias logradas con Tierra Pacífica y Tierra Verde Uvita le dieron la con-fianza suficiente para empezar la construcción de Casa Big Sur en abril del 2008. Un año y medio más tarde, y con la ayuda de un nuevo socio Geoff Nola, de Atlanta (Georgia), terminó esta maravillosa casa.

   “Compramos el lote en Big Sur con la intención de construir nuestra casa soñada para los tres socios”, dice Morris. “Vimos lo especial que era el lugar, con vistas abiertas tanto a las montañas de Escaleras como a más de sesenta millas costeras, creando una de las mejores vistas no sólo del Pacífico Sur de Costa Rica, sino de todo el país. El clima a 1,100 pies de altitud tiene una brisa casi constante y es más fresco que en la playa, por lo que el aire acondicionado no es necesario durante la mayor parte del año.

   “Sabíamos perfectamente que teníamos la posibilidad de construir algo realmente excepcional, algo que haría hablar a la gente durante mucho tiempo. Había la oportunidad de construir algo que se adaptara perfectamente a la vista y a la selva: una residencia estilo Bali, con la mejor calidad, para un comprador de gustos especiales”, dice Morris. “Mi meta fue crear un lugar especial que evocara ciertas emociones imperecederas, para una familia amante de vivir en contacto con la naturaleza”.

   Cuando llegó la crisis económica, muchos constructores detuvieron sus planes. En lugar de optar por la salida más cómoda, Morris intensificó su foco en su Casa Big Sur, aumentando el diseño y triplicando el presupuesto. El resultado final es una residencia valorada en US$2.75 millones, ideal para una familia, amigos o refugio de ejecutivos. Morris cree que su residencia es comparable a las que se venden en las playas del sur de California por un valor entre US$15 y US$20 millones.  Casa Big Sur también se ofrece como una estructura de propiedad fraccionaria, mediante la cual varios compradores pueden compartir el tiempo para disfrutarla.

   “Costa Rica es mi hogar y mi intención es seguir haciendo realidad más proyectos de este tipo. Durante este año del 2010 tenemos planes y permisos para construir otra residencia de la misma calidad y lujo de Casa Big Sur.

   Morris está convencido de que Costa Rica, especialmente la zona del Pacífico Sur, ofrece oportunidades únicas para una vida aún mejor que la que existe en Estados Unidos. “Pero no es para todos, y así es como me gusta”, afirma. “El secreto para vivir en Costa Rica consiste en apreciar todo lo que este país ofrece. Hay que mezclarse con los ciudadanos, que son en su inmensa mayoría personas admirables. Además, aquí todo es fresco: el pescado, las verduras, las frutas… El ritmo también es más humano. La actitud del ‘mañana’ es una realidad. Hasta practicar surfing es más relajado”.

   Construir una casa en Costa Rica es un  proceso que exige mucho. Por eso lo mejor  como inversión es comprar una casa ya construida por un equipo de confianza.Y Casa Big Sur es una tentación irresistible.

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