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El particular estilo de vida del campo argentino

Un lugar romántico

Texto: Susanne Von Meiss/Redcover
Fotografía: Reto Guntli/Redcover

Quienes  visitan Los Fresnos, pueden disfrutar de un lugar amueblado con piezas de época y otras creadas por la señora de la casa, la talentosa diseñadora y pintora Alicia Goñi. La hacienda es un lugar romántico cuyo nombre proviene de los viejos árboles que la rodean, los fresnos, con 100 años de antigüedad.

La propiedad fue construida hace más de 70 años, y cuidadosamente renovada por Alicia y su esposo Juan Martín Zavaleta. “Recorrimos cientos de kilómetros para encontrar una casa de campo. Cuando vimos esta propiedad, fue amor a primera vista”, cuenta la pareja. “Resultó un desafío porque no había electricidad.

Sólo se po-día sacar agua de un pozo en el jardín”. Sin embargo, la pareja no dejó que las dificultades los desanimara. Por el contrario, les dio fuerza para tomar acción personalizada en cada detalle. Después de la renovación básica, pintaron las paredes y agrandaron las ventanas.

La gran parte de los muebles de la hacienda es parte de la herencia familiar y de la creación artística de Alicia Goñi. El mismo gusto decorativo también se lo puede encontrar en la tienda Cat Ballou, que está situada en la prestigiosa zona de Palermo Viejo, en la ciudad de Buenos Aires, y de la cual Alicia es co-propietaria. Pero lo verdaderamente fascinante de Los Fresnos es el entretenimiento al aire libre, en este íntimo paraíso de 400 acres de tierra.

Desde la veranda, los visitantes pueden pasar horas observando la graciosa destreza de los caballos, además de experimentar la pacífica vida campestre, y quizás el sabor de un “mate”, una especie de típico té argentino. Por otra parte, también pueden tomar algunas lecciones de polo, ofrecidas por Juan Martín Zavaleta, el señor de la casa, y reconocido jugador argentino del deporte ecuestre. Además, cuando la familia completa, Alicia, Juan Martín, y sus hijos Juan Gris y Cala no están de viaje, permanecen en la hacienda y entretienen a los vi-sitantes. “Hemos creado una especie de Mini-Hotel”,  explica Alicia Goñi.

“Yo soy quien hago las compras, cocino para los visitantes, y procuro que su estadía sea lo más confortable posible. Mientras mi esposo sale a montar caballo con ellos y con nuestros hijos, encargándose de las actividades al aire libre”, agrega. Por 400 dólares al día se puede disfrutar de una placentera atmósfera familiar, que también incluye cabalgar con los “gauchos” que trabajan en la hacienda,  y participar de un suculento e incomparable “asado” (barbacoa) argentino.

La experiencia está típicamente cargada de usanzas argentinas, complementada por el confort y la elegancia de un lugar decorado de manera exquisita, e inspirado por la calidez de la simplicidad campesina.

En el “Ranchito de La Huerta Los Fresnos”, como es el nombre completo del lugar, se puede apreciar una combinación de elementos decorativos que expresan la mano artesanal rústica y colonial y hasta algunos toques de acentos indígenas. La madera no puede faltar, pero en este caso es destacable la fusión de diferentes colores y texturas, tanto en los techos como en los pisos.

La piedra también desempeña un rol protagonista en importantes puntos focales como chimeneas en el interior, y fogones en el exterior. El estilo de cada ambiente refleja una línea simple con pocos accesorios, pero con los elementos esenciales para crear un ambiente acogedor y relajante. Se pueden encontrar ha-bitaciones completamente blancas con el acento de rústicas cortinas muy coloridas, como cuar-tos con paredes en colores vibrantes, muy am-plios y salpicados de texturas en tonalidades absolutamente blancas.

Las ventanas y las puertas con cristales abundan en toda la propiedad. La clara luz de un cielo abierto y el puro aire campestre invaden a  diario la experiencia natural de una estancia libre de contaminación ambiental y estrés. Un remanso elegante con aroma a campo.

Los accesorios y detalles van de lo curioso a lo peculiar. Lámparas pendientes con formas geométricas, contrastes de elementos antiguos y muy rústicos con revestimientos lineales y modernos se complementan entre sí en la ma-yoría de los ambientes.

La personalidad artística de Alicia Goñi es indiscutible a lo largo de la propiedad. Algunas de sus piezas creativas lucen inconfundibles como elaboradas específicamente para exhi-birse en Los Fresnos. La originalidad de una pared repleta de sombreros de diferentes estilos, texturas y formas evoca con creativa simplicidad el punto focal de un dormitorio, mientras que los muebles son piezas crudas en madera, la ropa de cama muy colorida y el piso de tradicionales baldosas rojas; una autóctona imagen típica de casa de campo con maquillaje contemporáneo.

El marco final lo pone la naturaleza mediante llanuras, enredaderas y, por supuesto, la presencia de los fresnos que se pueden contemplar a través de cada ventana y en cada habitación.

  
 
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